El clásico entre los dos Saint Thomas, el Azul y el Rojo, terminó en empate en la segunda fecha de la Copa Diario Canning- Las Toscas Shopping. El estadio del Norte del country de Canning, en la tarde del sábado, se asemejó al Coliseo romano: los gladiadores que se enfrentaron dejaron alma y vida para llevarse el triunfo que se le negó a ambos.
Más de 50 personas hicieron de fervientes espectadores levantando y bajando el pulgar en cada una de las pelotas que se disputaban como si esperaran que el árbitro se convirtiera en Julio César y decidiera.
La localía que ostentaba el equipo Rojo muy poco se hizo sentir, ya que ambos conocían el campo de juego a la perfección. Vale recordar que estos dos equipos eran uno que salió campeón de casi todos los torneos que disputó y que, por problemas políticos internos, se dividió en dos y, desde entonces, como si les hubiera caído una maldición, ninguno volvió a salir campeón.
En estos tiempos, la relación de vecinos es muy buena, sin rencores ni reproches, pero una victoria significaba la posibilidad de pasearse por el country que los reúne a ambos con la frente bien en alto, desbordando cargadas a los rivales y acercarse a lo más alto del torneo.
Dieciocho minutos de juego habían transcurrido, cuando Omar Pulicastro marcó un pase certero por la derecha a Ricardo Roberti, el número 25, quien remató cruzado dejando la pelota en la red, mientras que la visita reclamaba un fuera de juego que no era correcto.
El Saint Thomas Rojo estaba arriba y dominaba la pelota. Un contraataque del Azul, a través de un centro de Traficante, encontró mal parada a la defensa, pero Biiten, a pesar de volar de palomita, no pudo convertir.
El Azul reaccionó tomando un poco de confianza y tocando en el medio de la cancha. A los 32, tuvo su recompensa en los pies del gladiador Horario Petus, quien tras un centro largo marcó la igualdad.
El partido estaba igualado y los duelos personales entre algunos jugadores pasaban a estar en el centro de la arena, o el pasto, en este caso. El delantero veloz del Rojo Omar Pulicastro era muy bien contenido, su compañero de ofensiva Roberti no la pasaba tan bien.
A los 4 minutos del complemento, Jorge Gatto otra vez castigó a Roberti en lo que parecía un deja vú: la única diferencia fue que, esta vez, Gatto estaba como último hombre y Roberti iba enfilado hacia el área.
Áspero se puso el partido dentro del campo de juego y afuera también, por los reclamos constantes de los espectadores, que ya no pedían clemencia al César, sino castigo.
Más cerca de la victoria estuvo el Rojo. El local, sobre el final, desperdició en los pies de Gabriel Locatti dos oportunidades claras que el arquero no pudo contener en un solo tiempo.
Empate, finalmente, que dejó a ambos con mucha sed de venganza y esperando ansiosos el próximo partido y para volver a encontrarse en otra batalla que sí tenga un ganador.





