Los vecinos de Sargento Cabral dividieron todo en la presentación del equipo aurinegro en la Copa Diario Canning – Shopping Las Toscas. El calor de la jornada le jugó en contra a un partido que, a priori, era atrayente por la calidad de los protagonistas.
Había expectativa por ambos lados. La participación de El Sosiego en un torneo local le daba un condimento adicional a este torneo de fin de año. Y El Rocío, su vecino de Sargento Cabral, fue el primer examinador del aurinegro, habitual participante de los torneos de Faccma.
Algunos partidos amistosos se habían sucedido durante el año, con resultados diversos. Pero por los porotos, es otra cosa. La primera muestra de amistad entre ambos equipos fue la sede del encuentro. El local, El Rocío, recibió al visitante, El Sosiego, en la cancha de este último.
El Sosiego se presentaba en la cancha con algunas bajas, debido a la participación en los Juegos Nacionales Macabeos. El Rocío, en cambio, lucía su habitual formación, por lo cual el comienzo del partido lo encontró asentado en la cancha. Comenzó con un arquero sólido que trasmitía seguridad en cada intervención, una férrea defensa que se plantaba en su línea, un criterioso Salinas que entregaba a Migliardo para que éste intentara habilitar a los dos punteros, Zaremba y Liguori.
Por el lado del aurinegro, comenzó el encuentro con un arquero improvisado debido al retraso de su habitual titular, Pablo Boyadjian. El técnico Manolio lo dejó sentado a su lado todo el primer tiempo. Y cuando juegan equipos que a priori no se sacan ventajas, ese detalle fue decisivo en el resultado. Una mala salida que contradice los manuales de Fernando Alifraco, dejó a Ricardo Azzariti en el borde del área frente al improvisado arquero, batiéndolo con un tiro de media distancia que pasó por encima de sus manos.
El calor hizo que el árbitro diera un receso para refrescarse y allí el partido empezó a emparejarse.
El fondo de El Sosiego empezó a empujar de la mano de Carlos Siris, Claudio Cuckier empezó a quitar y habilitar a los volantes que desbordaban a la defensa de El Rocío, hasta que Flavio Mazzeo se hizo de una pelota en tres cuartos de cancha, y sorprendió a Yetman con un disparo que entró pegado al palo derecho. Golazo y vuelta a empezar. Parecía que el dueño de casa podía más, pero se le acabó el primer tiempo.
En la segunda parte, las cosas no fueron como se esperaba. El calor de la tarde empezó a hacer mella en ambos conjuntos. El Sosiego, sin reemplazos, aguantó hasta el final ya que no tenía piernas para buscar el arco contrario. El Rocío ya enfrentaba al arquero titular, quien resolvió con sobriedad las pocas oportunidades que lo requirieron. A esa altura, al partido ya le sobraba un tiempo, y 10 grados de calor.
El pitazo final del árbitro encontró a ambos equipos abrazados en el centro de la cancha, conformes con el resultado, afirmando la buena relación de vecinos.
El Rocío alcanza la punta con un partido más, hasta que El Ombú juegue su partido pendiente. El Sosiego espera jugar su partido el miércoles con Saint Thomas, esperando alcanzarlo.





